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Aprender para enseñar

Actualizado: 24 ene



Carlos, tiene 23 años, es participante del Programa Colibrí, técnico en turismo sostenible, joven emprendedor y productor de la zona alta de Apaneca, hijo de padres productores en el área cafetalera. En casa, tienen en huerto.


Se describe como un joven motivado, que le gusta soñar en grande, convivir con otras personas y aprender de ellas; también le gusta apoyar a otros, intentando motivarles y ayudarles a potenciar sus talentos.


Su experiencia como joven Colibrí comenzó hace dos años a través de RENACER (Escuela de Administradores de Fincas de Café). Carlos fue invitado a conocer, y aceptó porque dice que no conocía casi nada de agricultura. Estando ahí comenzó a aprender como las buenas práctica agrícolas pueden ir mejorando la calidad de vida de los agricultores y el medio ambiente.


En la escuela RENACER, aprendió cómo ser administrador de una finca, como cultivar los suelos y conservar el agua. Dice haberse enamorado de la agricultura y de la forma de cuidar el medio ambiente con buenas prácticas.


Carlos participó posteriormente en la Escuela de Verano Agrícola, donde siguió consolidando sus nuevos conocimientos agrícolas y aprendiendo más cosas que seguirían siendo de beneficio para él. Nos comenta que de las cosas que ha aprendido bien, es la importancia de mantener el suelo siempre cubierto.


Actualmente está participando en cursos de liderazgos y está conociendo cómo ser joven líder en su comunidad, en la universidad y en los ambientes en los que se involucra. Dice que, para él, “es muy genial también saber cómo los chicos tenemos esas formas diferentes de pensar, pero que todos vamos en el mismo camino; queriendo llegar a tener un mejor país, un mejor medio ambiente, y estamos trabajando todos quizá a pequeños pasos, pero estamos unidos


Su emprendimiento es un vivero de plantas ornamentales, frutales y forestales; también hace abonos orgánicos. La idea de este emprendimiento comenzó cuando él trabajó en un vivero donde leyó libros sobre plantas para poder germinar semillas y sembrar; mientras pasaban los días, Carlos se fue enamorando de su trabajo, y todo lo que se realizaba ahí le gustó mucho, así que decidió iniciar su propio proyecto.


Él sabía que, emprender significaba un reto, que tiene altos y bajos, pero que sus sueños son mayores que cualquier obstáculo.


Su visión a corto plazo es generar oportunidades económicas con su vivero y también enseñarles a otros jóvenes sobre emprendimientos. A largo plazo desea tener un campo o escuela, porque así como él aprendió, desea también poder dar ecapacitaciones a otros jóvenes.


Nos contó que lo que más le gusta del Programa es la oportunidad de aprender haciendo, estar en el lugar, hacerlo con sus propias manos, que no se lo cuenten, sino estar en la parcela, ensuciarse y así aprender.

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